Me preocupan los conflictos. Cómo se originan, cómo crecen y si se resuelven o si se dan por zanjados. Me impresionan profundamente sus consecuencias, muchas veces devastadoras e irreversibles pero siempre dolorosas. El daño gratuito que alcanzamos a causarnos las personas cuando atravesamos por un conflicto revela lo peor de la condición humana. El hecho de que el conflicto vaya incluido en el ser humano no creo que lo haga deseable.

Por eso también me preocupa, y mucho, la idea tan extendida que habla del conflicto como una "oportunidad de crecimiento" porque en realidad el conflicto nos esclaviza y sólo cuando nos sentimos libres podemos crecer.

Desde que inicié mi licenciatura en Filosofía siempre dudé de las teorías que proponían la lucha de contrarios como motor de progreso y preferí las que hablaban de armonía y colaboración. Si realmente el conflicto es una oportunidad -me decía-, -¿Por qué solemos preferir relaciones en armonía, sociedades pacíficas o entornos laborales colaborativos?. La respuesta era tan simple como afirmar que sin conflictos se vive mejor. Lo que ya presentaba más dificultades era el modo de conseguirlo.

En 2006 conocí la mediación y me apasioné por esta disciplina que ayudaba a las personas a resolver sus conflictos de una forma colaborativa. Llegar a la armonía a través de un proceso en el que las energías se invierten en trabajar y no en luchar era lo que siempre me había interesado. Así que empecé a prepararme como mediadora, llegué a serlo y mi pasión por esta profesión me llevó a realizar mi tesis doctoral sobre los fundamentos de mediación.

Pero como no sólo es importante resolver la disputa sino, sobre todo, prevenirla antes de que aparezca, he ampliado y completado mi formación cursando estudios dentro del campo de la facilitación.

Así que soy mediadora y facilitadora y trabajo desde las dos disciplinas de forma global para conseguir resultados en el antes, el durante y el después del conflicto y lo hago desde mi propia metodología que denomino enfoque emancipatorio.

El enfoque emancipatorio es una forma nueva de ayudar a prevenir y resolver conflictos que además proporciona a las personas recursos para que puedan utilizarlos y crear otros nuevos que les ayuden en futuras situaciones difíciles. Consiste en un procedimiento ágil y esencialmente creativo que invita a la generación de soluciones a partir de la vivencia de experiencias nuevas diseñadas específicamente.

Lo utilizo tanto en mi intervenciones de mediadora y facilitadora como en los trabajos de apoyo y asesoramiento personal en caso de conflicto o ruptura y lo llevo a cabo en el lugar desde donde las personas necesiten la intervención así favorezco al máximo la adaptación y la personalización a cada caso y proporciono una mayor calidad en el control de la implementación de las soluciones y los acuerdos adoptados.

Doy fuerza e impulso el sistema emancipatorio investigando y perfeccionándolo y sobre todo compartiéndolo, a través de cursos de especialización, con mis colegas y también con todas las personas que trabajan con personas y que necesitan crear relaciones pacíficas en sus entornos laborales.